Stories of Ascension

Ramona Cedeño: Los números no mienten, pero sí asustan

«Hago lo que hago porque me encanta y lo hago porque quiero tener un impacto».

Ramona Cedeño

Tesorera de la Junta Directiva

Ascendus

Nuestra tesorera de la Junta Directiva habla sobre el miedo, la libertad financiera y por qué un mes nunca es suficiente.

Ramona Cedeño es cálida, aguda y desarmantemente directa. Cuando se le pide que se describa a sí misma, ríe suavemente y se inclina hacia adelante.

«Depende de con quién hable», dice. «Si habla con mi familia, van a decir que Ramona es muy divertida y que siempre intenta reunir a la gente. Y si habla con alguien que ha trabajado conmigo, espero que diga que soy alguien que se toma su carrera en serio».

Luego, sin dudarlo un instante: «Siempre pienso en qué se dirá de mí y del trabajo que hago cuando ya no esté presente».

«Hago lo que hago porque me encanta y lo hago porque quiero tener un impacto».

Casi no llega a ser contadora. A los 18 años, buscaba una habitación para alquilar en la República Dominicana, un lugar donde vivir mientras decidía qué estudiar en la universidad. La mujer que abrió la puerta resultó ser contadora. Hablaron. Algo cambió.

«Creo que me metí en finanzas y contabilidad casi por accidente», dice. «Pero, cuando lo pienso, probablemente no fue un accidente».

Esa conversación la llevó a pasar por Time Inc., Bloomberg y una startup tecnológica, y finalmente a FiBrick, la firma que lanzó para aplicar ese mismo rigor a los negocios que más lo necesitan: propietarios de pequeñas empresas que gestionan sus finanzas mayoritariamente por su cuenta.

Ramona llegó a Ascendus a través de un contacto mutuo en Mastercard que le dijo: «Debería conocer a Paul Quintero». La llamada estaba programada para 30 minutos. Duró casi dos horas.

Lo que encontró fue una organización que coincidía con su propia convicción: que el conocimiento financiero, transmitido con el corazón, cambia vidas.

«Hay mucho corazón puesto en todo lo que ustedes hacen. Lo veo durante las reuniones. Lo veo en las redes sociales. Lo veo cuando hablo con la gente sobre el trabajo que están realizando».

Como tesorera de la Junta Directiva, aporta a Ascendus lo mismo que a sus clientes: rigor financiero, credibilidad profesional y una visión inquebrantable de lo que ocurre realmente sobre el terreno.

 

LA BRECHA ES REAL. Y COMIENZA MUCHO ANTES QUE LA CUENTA BANCARIA.

Si le pregunta a Ramona qué es lo que ve con más frecuencia en los propietarios de pequeñas empresas, la respuesta no es la que esperaría. No es la falta de talento. No es el mercado.

Es la evitación.

«Muchos propietarios de negocios —intencionadamente o no— descuidan la gestión financiera. Puede que no tengan tiempo. Están abrumados solo con las operaciones, el servicio a los clientes y la resolución de lo que no funciona. Y muchas veces la gestión financiera, incluso la contabilidad, la separación de las transacciones personales de las del negocio o la declaración de impuestos, todo eso queda en un segundo plano».

La causa principal, afirma, es más profunda que el exceso de trabajo. Existe la creencia —absorbida pronto, a menudo cultural— de que algunas personas simplemente no están hechas para los números. Y una vez que esa creencia se arraiga, la evitación se convierte en la respuesta por defecto.

«Y ese miedo simplemente hace que miremos hacia otro lado. En lugar de afrontar el problema e intentar encontrar la solución —lo cual requiere solo unos pocos pasos a la vez—, simplemente decidimos esconder la cabeza bajo el ala y centrarnos en algo que realmente disfrutamos».

El resultado se manifiesta en tiempo real, en negocios reales. Dos propietarios. Mismo sector, mismo barrio. Uno prospera, el otro no. La diferencia, la mayoría de las veces, se reduce a la gestión financiera y a la voluntad de mirar los datos.

TRES PUNTOS POR DONDE EMPEZAR.

Ramona no cree en esperar hasta sentirse preparado. Cree en programar la incomodidad.

«Yo diría que se tome unos minutos a la semana —prográmelos, 15 minutos, 30 minutos— y dedíquelos a su contabilidad, al análisis financiero, a la planificación de una solicitud de préstamo, sea lo que sea».

Elija tres áreas que le estén causando problemas. Precios. Ventas. Cobros. Dedique esas primeras sesiones a comprender qué le dicen realmente los datos, no lo que teme que digan.

Y luego hágase la pregunta que Ramona hace a cada nuevo cliente:

«¿Sabe realmente cuánto dinero necesita para gestionar su negocio durante un mes? Es decir, ¿sabe de verdad cuánto tiene que gastar en nóminas, suministros, seguros y todo eso? Si no lo sabe, ahí es donde empezamos».

Una pregunta. Un número. Todo lo demás viene después.

UN MES NO ES SUFICIENTE.

Le preguntamos a Ramona por qué el Mes de la Educación Financiera sigue siendo importante. Ella respondió y, además, subió la apuesta.

«Tenemos que convertirlo en un año de educación financiera, no solo en un mes».

El estrés financiero no es solo un problema empresarial. Es un problema personal. Se siente en el cuerpo. Condiciona las decisiones. Se acumula silenciosamente hasta que estalla.

«El estrés financiero y los problemas económicos causan mucha ansiedad y problemas emocionales a las personas. Y muchos de nosotros no queremos hablar de nuestros desafíos financieros o de la falta de experiencia o habilidades en esa área».

Un mes dedicado crea una ventana: un permiso para prestar atención, para revisar, para actuar. Pero el objetivo, dice Ramona, nunca es solo la concienciación. Es la acción.

Su consejo para las CDFI y los financiadores es igualmente directo: no midan el impacto solo a gran escala. Busquen a los que aprenden por primera vez. Al propietario de un negocio que finalmente abre el extracto bancario. Al fundador que solicita su primer préstamo tras años asumiendo que no cumpliría los requisitos. Ahí es donde reside el trabajo. Ahí es donde empieza todo.

Ramona posee cuatro certificaciones profesionales: CPA, CFP, PFS y CGMA. Tiene un MBA, es conferenciante principal y autora de publicaciones sobre finanzas personales e impuestos. Ha guiado a decenas de startups a través de rondas de financiación, fusiones y salidas. Construyó FiBrick desde cero como una firma de vanguardia tecnológica, una que utiliza la automatización y paneles de control en tiempo real para dar a los fundadores la visibilidad que necesitan para tomar decisiones más rápidas y mejores.

También se ha sentado frente a propietarios de pequeñas empresas que tenían miedo de abrir sus propios extractos bancarios.

Dos décadas de finanzas corporativas. Una convicción: las personas que más necesitan claridad financiera son las que tienen menos probabilidades de obtenerla.

Ramona está aquí para cambiar eso. #ThisWayUp

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