«Gracias a Dios que os encontramos». –Jason Peterson

«Gracias a Dios que os encontramos». –Jason Peterson
Mientras nubes negras se acumulaban en el horizonte y las advertencias de huracán inundaban las ondas, Jason Peterson se preparaba para el desastre. Como propietario de Coco’s Boat Rentals y navegante de toda la vida, Jason sabía de lo que la Madre Naturaleza podía ser capaz en el agua.
«No creo que nadie estuviera preparado, pero hicimos lo mejor que pudimos», dice Jason.
Contrató a una empresa de carretillas elevadoras para sacar todos sus barcos del agua e hizo todo lo posible por proteger su propiedad y su equipo de las destructivas aguas de la inundación que, con seguridad, llegarían. Encontró refugio seguro con su esposa Wendy y rezó para que todo saliera bien. Luego, el 10 de septiembre de 2017, el huracán Irma azotó el sur de Florida y dejó su medio de vida en estado crítico.
Mantener la calma en aguas agitadas le sale natural a Jason, que aprendió a navegar con su padre cuando era niño, mientras crecía en Minnesota. Cuando no estaba en el agua, Jason trabajaba como albañil, pero sus ingresos no eran suficientes para llegar a fin de mes. En 2011, por fin dejó su trabajo y se mudó a los Cayos de Florida con su esposa Wendy para dedicarse a tiempo completo a su verdadera pasión, y en 2015 lanzaron Coco’s Boat Rentals.
El negocio le resultó natural a Jason, que sabía qué esperar por los años que pasó en el agua con su padre. Pero nada podría haberles preparado para lo que afrontarían tras el paso del huracán Irma.
Después de que el huracán pasara, Jason volvió al trabajo para evaluar los daños, temiendo lo peor. Sus temores se hicieron realidad. Los barcos estaban arañados y con cortes, y quedaron inutilizados por el agua salada. Su cobertizo de almacenamiento había quedado completamente destruido, y el equipo de dentro se perdió para siempre. Un árbol había caído sobre su remolque, abriendo un gran agujero en la parte superior. Los daños fueron considerables y generalizados.
«Nos devolvió a la casilla de salida», dice. «Se sentía como si estuviéramos empezando de nuevo».
El huracán afectó no solo a su negocio, sino también a varios de los complejos turísticos con los que Jason colaboraba para atender a sus clientes. «Nadie llamaba para alquilar barcos. En cambio, la gente llamaba para preguntar cómo era la situación y cómo estábamos». Calcula que perdieron el 48 % del negocio y entre 25.000 y 30.000 $ en equipos.
Al principio, Jason y Wendy tuvieron que encargarse de la limpieza por su cuenta. Su único empleado no podía volver a trabajar por falta de un refugio seguro, así que Jason y Wendy le abrieron amablemente las puertas de su casa. Incluso cuando los clientes empezaron a volver, Jason seguía necesitando financiación para mantener el negocio abierto y poder mantenerse a sí mismo y a Wendy. Utilizaron el dinero que habían ahorrado antes del huracán para encontrar un lugar seguro donde vivir y para cubrir los gastos de manutención durante el azote del huracán.
Jason y Wendy acudieron a los bancos de su zona en busca de capital, pero su negocio aún era demasiado nuevo para poder optar a financiación. El miedo a tener que cerrar el negocio empezó a aparecer, y su búsqueda se volvió desesperada. Entonces, se enteraron de Ascendus por un amigo y solicitaron un préstamo de emergencia de ayuda por el huracán Irma. Se lo aprobaron y empezaron a reconstruir el negocio.
Recibir el préstamo de Ascendus ha permitido a Jason y Wendy mantener su negocio abierto y quedarse en la isla que han llegado a amar. En el proceso, han construido relaciones más sólidas con las empresas de su comunidad. «Todos nos hemos ayudado. Todo el mundo está en la misma situación: ahora mismo nadie está ingresando nada», dice Jason. Espera que el negocio vuelva a la normalidad a principios de 2018.
A pesar de todo, Jason sigue considerándose afortunado. «Gracias a Dios que os encontramos», comparte. Pero la suerte quizá solo sea parte de la historia: Coco’s Boat Rentals no habría seguido abierto de no ser por la determinación de Jason y Wendy, y la fortaleza de la comunidad a la que pertenecen. A medida que las aguas de la inundación retroceden, lo que queda tras cada desastre natural es la comunidad que resistió la tormenta. Ascendus se siente honrada y humilde de formar parte de comunidades resilientes en las que hay emprendedores valientes como Jason y Wendy.