Stories of Ascension

Fausto Jiminez

JFR Transportation Corp.

Queens, Nueva York

«Es una gran sensación saber que mis clientes confían en mí». –Fausto Jiminez

Dejando atrás la oscuridad

Hace quince años, Fausto cayó en una profunda depresión. Tenía problemas para comer, dormir y cuidarse. En aquel momento, trabajaba en una empresa de Manhattan que aparcaba coches. Fausto solía trabajar en turnos nocturnos en el garaje del sótano, y las largas horas y el aislamiento constante le estaban pasando factura. «Estaba solo toda la noche; era como trabajar en un cementerio». Finalmente, incapaz de soportarlo por más tiempo, Fausto lo dejó.

Al ver el estado en el que se encontraba Fausto, un amigo le sugirió que probara a conducir profesionalmente. Fausto sentía curiosidad, pero dudaba de la idea, ya que no tenía experiencia previa conduciendo a otras personas. Su amigo, que por entonces era taxista, le aseguró que le iría bien y le dejó su coche. En cinco minutos, Fausto ya había recogido a su primer cliente. Unos seis meses después, Fausto compró su primer coche y empezó a conducir a tiempo completo. El efecto de su nueva profesión en su ánimo fue casi inmediato. «Mi depresión desapareció, y ya está».

Mantener la mente abierta

El entorno del nuevo negocio de Fausto, JFR Transportation Corp., estaba a años luz del oscuro y vacío garaje del sótano en el que había trabajado antes. Fausto conocía a gente nueva cada día, conectaba con ellos y compartía historias. Muchos de los clientes de Fausto siguen con él durante años, lo que le da la oportunidad de conocerlos, aprender de ellos y construir relaciones con ellos. «Es una gran sensación saber que mis clientes confían en mí».

Aunque la diversa variedad de clientes que tiene Fausto suele ser la mejor parte de su profesión, también puede suponer un enorme desafío. «Tratar con la gente no es fácil. En este negocio, te encuentras de todo: todo tipo de personas: buenas, malas». Fausto ha tenido clientes que han buscado pelea y clientes que se han ido sin pagar. Sin embargo, tras 15 años en la profesión, Fausto ha crecido considerablemente, y su perspectiva de mente abierta le ha preparado para cualquier cosa. «He aprendido a hablar mejor con la gente. Tengo más paciencia, he aprendido a estar tranquilo y a respetar a todo el mundo».

El camino por delante

Con el auge de Uber, el negocio se ralentizó ligeramente para Fausto. Al necesitar un apoyo temporal, acudió a su gestor en TD Bank, que le puso en contacto con Ascendus. Con el préstamo que Fausto recibió de Ascendus, pudo hacer los pagos de su coche y superar ese momento difícil.

«Este trabajo es impredecible: siempre hay muchos obstáculos», explicó Fausto. Sin embargo, después de 15 años, el servicio de coches de Fausto sigue funcionando con fuerza, y no sin motivo. Es su aprecio por cada uno de sus clientes, su capacidad para conectar con ellos y para crear relaciones valiosas lo que le permite destacar en una autopista concurrida. «En Nueva York, siempre habrá necesidad de un servicio de coches como el mío. La gente siempre quiere a alguien en quien pueda confiar».

Call to action for client story

shop with our clients

and help support small

businesses across the U.S.

SHOP WITH A

inscríbete a nuestros boletines