«Fue muy útil para nosotros como pequeña empresa, porque necesitábamos ese capital para seguir con el negocio». –Mariana Cortez

«Fue muy útil para nosotros como pequeña empresa, porque necesitábamos ese capital para seguir con el negocio». –Mariana Cortez
Horneado con amor
Cuando Mariana se preparaba para el segundo cumpleaños de su hijo, se dio cuenta de que no podía encontrar ni una sola pastelería en Miami que pudiera ofrecerle una tarta que se ajustara a sus necesidades dietéticas específicas. En lugar de rendirse, Mariana vio el problema como una oportunidad: haría la tarta ella misma. Pasó las semanas siguientes probando distintas recetas hasta que encontró la perfecta. La experiencia le hizo darse cuenta de la necesidad de pastelerías especializadas y de que ella podía ser quien la cubriera. Así que, en 2009, fundó Bunnie Cakes.
La pasión de Mariana tanto por la cocina como por el arte surgió a una edad temprana, ya que sus recuerdos de infancia están llenos de momentos horneando con su abuela y pasando horas dibujando y pintando. Mariana pudo llevar su talento culinario y su sentido de la belleza a su negocio. Tartas pintadas con una Frida Kahlo realista y cupcakes decorados para parecerse a famosos cuadros históricos son la prueba dulce de que los sueños son alcanzables siempre que se tenga pasión.
Cuando el huracán Irma azotó Florida, Bunnie Cakes sufrió graves daños en el tejado y en las unidades de aire acondicionado, lo que dejó a Mariana con una necesidad urgente de apoyo financiero. Recurrió a Ascendus, que conoció a través de la Bayside Foundation. Con el préstamo que Mariana recibió de Ascendus, pudo seguir cubriendo sus gastos del día a día mientras realizaba las reparaciones necesarias. «Fue muy útil para nosotros como pequeña empresa, porque necesitábamos ese capital para seguir con el negocio».
Un asunto de familia
Como madre de cinco hijos, la familia de Mariana ha estado entrelazada con su negocio desde el principio. «Estamos acostumbrados a que este negocio forme parte de nuestra familia; lo acogemos como si fuera otro hijo». Mariana amplió recientemente su negocio para incluir un campamento de verano, al que asisten todos sus hijos, y una hija la ayuda con un taller de repostería. Aunque en ocasiones Mariana ha tenido dificultades para equilibrar su tiempo, sus hijos han ido reconociendo cada vez más el valor del compromiso de su madre con su negocio y las lecciones de vida que les aporta. «Se sienten orgullosos cuando ven que hemos logrado algo. Están aprendiendo que los sueños son posibles con trabajo duro».
Totalmente recuperada de los daños del huracán Irma, Bunnie Cakes cuenta ahora con 16 empleados, se vende en numerosos establecimientos de Whole Foods y Starbucks, y tiene una enorme comunidad en redes sociales, además de varias menciones en prensa. Bunnie Cakes sigue siendo una fuerza imparable, y la inspiradora visión de Mariana le permite prosperar. Mariana tiene planes de abrir un segundo local, seguir enseñando y, por supuesto, seguir horneando deliciosos e inspiradores dulces. «Puedo expresar mi creatividad y me siento bien haciéndolo. Eso me hace feliz».