
Al entrar en el gimnasio de Lauren, se oye al instante el bullicio de gente corriendo, saltando, balanceándose y dando volteretas simultáneamente. Tras unos minutos, también notará a Lauren usando la barra de equilibrio para enseñar a un cliente a caminar, o dedicando tiempo fuera del trabajo en colchoneta para centrarse en ejercicios de fomento de la confianza. Lauren ha sido gimnasta y entrenadora durante más de 15 años; hoy en día, trabaja con clientes con necesidades especiales en su gimnasio LEAP South Florida para ayudarlos a desarrollar una serie de habilidades, desde la conciencia corporal y las destrezas motoras hasta la autoconfianza y el trabajo en equipo.
“Mi antiguo jefe me presentó a un familiar que tiene un hijo diagnosticado con el síndrome de X frágil. Solo querían que su hijo estuviera activo: que corriera, saltara e hiciera algo más que estar frente a un ordenador. Dije: «Vale, yo le enseñaré». Luego ella le habló a otra persona de lo que yo hacía, y esa persona se lo dijo a otra, y antes de que me diera cuenta, ya tenía cinco clientes con necesidades especiales”, dice Lauren.
Fue en ese momento cuando Lauren descubrió lo que quería hacer. Presentó a su empleador una propuesta para poner en marcha un programa de necesidades especiales en su gimnasio. Le dijeron que preferían que entrenara gimnasia recreativa y de competición. Así que, a los 28 años, Lauren dejó su trabajo para montar su propio negocio.
“Mis padres dijeron que, si iba a montar un negocio, este era el momento de hacerlo”, recuerda Lauren.
La combinación de gimnasia, negocios y formación en psicología dio sus frutos. Empezó a alquilar un espacio en un gimnasio local para dirigir los programas de LEAP South Florida.