De los tubos de ensayo al té
Eric Ly sabía que no podía ser gerente de un laboratorio de biotecnología para siempre. «Soy extrovertido y me encanta hablar con la gente. Pero trabajando en un laboratorio, no veía personas; veía tubos de ensayo y papeleo. No quería hacer eso el resto de mi vida; quería algo creativo que me diera la oportunidad de interactuar con seres humanos». Inspirados por un viaje a Vietnam, Eric y su socio decidieron crear una cafetería similar a las que visitaron en Saigón, especializada en dulces de inspiración asiática. En 2017, abrieron la primera ubicación de Coco Leaf en Dorchester, Massachusetts, seguida dos años después por la segunda ubicación en Newbury Street. Como era de esperar, Coco Leaf se convirtió en un éxito inmediato tanto entre los residentes como entre los turistas.
Una nueva realidad
En marzo de 2020, la pandemia de la COVID-19 creó para Eric una nueva realidad imprevista. «Fue una pesadilla, como algo sacado de una película». Al dejar de ser una opción comer en el local, Eric no pudo ofrecer horas de trabajo a muchos de sus 20 empleados, y el trabajo disponible suponía importantes riesgos para la salud. «Ahora tengo a dos empleados trabajando. Estamos aquí desde que abrimos hasta que cerramos. Muchos de mis empleados no querían venir a trabajar porque no querían arriesgar sus vidas, lo cual entiendo perfectamente». El impacto en los ingresos del negocio ha sido devastador para Eric. «En la ubicación de Newbury Street, perdimos alrededor del 95%. Esa ubicación depende de los turistas. En una calle normalmente abarrotada, ya no hay nadie paseando».
Velando por los demás
Para Eric, que sigue priorizando el bienestar de su equipo, la incertidumbre financiera no solo le afecta a él, sino también a su capacidad para seguir siendo un supervisor comprometido. «Necesito proporcionar suficientes horas a mis empleados, pero al mismo tiempo tengo que mantener un entorno seguro para todos. Mis decisiones afectan a la vida de mis empleados y de sus familias». Ascendus aprobó a Eric un préstamo PPP, que cubrirá el gasto de la nómina durante los próximos meses.
A pesar del futuro incierto, Eric sigue trabajando largas jornadas para priorizar las necesidades tanto de sus empleados como de sus clientes, todo ello manteniendo un inquebrantable sentido de determinación y gratitud. «Sigo manteniendo la esperanza; es lo máximo que puedo hacer ahora mismo. Me centro en estar agradecido por nuestra salud. Mientras estemos vivos y sanos, podemos seguir adelante».