Planificar con antelación: una lista de comprobación financiera para lo que está por venir

Todos los negocios tienen una próxima etapa de mucha o poca actividad. Para algunos, es el ajetreo estacional, como las fiestas o la vuelta al cole. Para otros, es un bache previsible: un mes flojo tras un gran esfuerzo o un periodo de calma entre proyectos.

Planificar con antelación no es una cuestión de precaución. Es una inversión en la versión de su negocio que logra superar el próximo mes de baja actividad.

La mayoría de los propietarios tratan la planificación como algo que se hace una vez, normalmente a principios de año, y luego se olvidan. En la práctica, funciona mejor como dos hábitos: conocer su propio patrón y vigilar el flujo de caja lo suficiente como para actuar según lo que ya sabe.


3 formas de saber qué se avecina

  1. Mire hacia atrás antes de mirar hacia adelante. Revise los datos del año pasado, si los tiene. ¿Cuál fue su mes más flojo? ¿Y el más ajetreado? La mayoría de los negocios tienen un patrón, aunque no lo parezca en el momento.
  2. Identifique qué impulsa el cambio. Calendarios escolares, festivos, el clima, eventos locales. El cambio en sí no es aleatorio, incluso cuando parece repentino.
  3. Póngale un rango de fechas. Un cambio que ha marcado en el calendario es un cambio para el que puede prepararse. Un cambio del que solo se da cuenta a posteriori es uno que le seguirá pillando desprevenido.


El flujo de caja durante el proceso: qué vigilar

Un cambio en los ingresos no siempre se refleja en su cuenta bancaria de inmediato. El flujo de caja, y no solo las ventas, es lo que determina si un periodo de baja actividad es un bache manejable o un problema real.

  1. Los costes fijos no se detienen. El alquiler, las nóminas y los pagos de deudas se mantienen igual, tanto si el negocio va rápido como si va lento. Conozca esa cifra antes de que empiece la temporada, no durante ella.
  2. Lo facturado no es lo ingresado. Los ingresos sobre el papel no son dinero en el banco hasta que llegan realmente. Vigile el desfase entre el momento en que emite la factura y el momento en que recibe el pago.
  3. Un pequeño colchón cambia el resultado. No hace falta que sea grande. Lo que importa es que un mes flojo se convierta en un inconveniente en lugar de una crisis.

La U.S. Small Business Administration señala que los problemas de flujo de caja, y no la falta de rentabilidad, son una de las razones más comunes por las que las pequeñas empresas pasan dificultades. Planificar con antelación es, en gran medida, un ejercicio de flujo de caja, no de ventas.

Planificar con antelación funciona mejor como un hábito, no como un esfuerzo de última hora una vez al año. Revise su calendario de cambios previsibles cada trimestre. Después de cada periodo, anote una cosa que haya funcionado y otra que cambiaría. Y si no sabe por dónde empezar, un asesor financiero puede ayudarle a crear un plan adaptado a su negocio específico, no una plantilla genérica; para eso sirve exactamente el asesoramiento financiero.


Fuentes de confianza

Para saber más sobre la gestión de las finanzas empresariales desde la perspectiva del flujo de caja: SBA — Gestione sus finanzas

Para profundizar en la creación de resiliencia en el flujo de caja: Ascendus — Fortalecer su flujo de caja, paso a paso

Para conocer la investigación que respalda la salud y la resiliencia financiera: Financial Health Network

Si su negocio tiene una temporada baja previsible, ya tiene lo que necesita para planificarla: el patrón está ahí mismo. Durante más de 30 años, Ascendus ha combinado capital con asesoramiento para que los propietarios de pequeñas empresas conviertan ese tipo de patrón en un plan.

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