«Paul Quintero valora mucho los comienzos. Recuerda el primer préstamo que concedió su empresa en 1991: 500 $ a una madre que había perdido su empleo en una fábrica de Brooklyn y quería montar un carrito de comida mexicana para sus antiguos compañeros de trabajo. Un carrito se convirtió en dos, y dos carritos se convirtieron en un restaurante: Antojitos Mexicanos. Cuando Quintero localizó a la propietaria en 2011, se enteró de que había vendido su restaurante, se había mudado a Texas para iniciar otro negocio y había pagado la universidad de sus hijos».